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13/06/13

Sumergido

Decido quedar bajo las aguas,
decido batirme contra los dioses de la naturaleza.
Todo parece trinar entre violentos timbres de asfixia prematura.
Pero no lo sé:
tal vez, ante la extinción del agua, yo respire.

06/06/13

Condena

Así, errabundo, figuraba.
Las maledicencias de esas tertulias acabaron mi fe.
Y, así, figuraba.
Entre portones de aguda charlatanería figuraba,
me eran insoportables, inobjetivos, desleales, abruptos.
Así, errabundo, desaparezco.

30/05/13

Alado

Cayendo de interpretaciones difusas,
me hallo.
Caigo entre las oceánicas gotas de un marfil dañado.
Cayendo, cayendo desde los cielos de un febril corpúsculo cimarrón,
caigo.
Y, sin pender
alado resuelvo toda rotura hasta la eternidad de un vuelo alado.

23/05/13

Antojo


Suelo ver sílabas,
y suelo ocultarlas.
Las precogniciones de palabras música me resultan irrelevantes,
aunque sepa verlas.

Veo todo, las oraciones y párrafos;
los principios y los comienzos de las verborragias,
y suelo ocultarlas.

16/05/13

Caída de agujeros


Desde que el mundo lo ha concebido, todo termina adentro de los vacíos. Si los espacios no fuesen huecos, y si los vacíos no los atravesasen, ese agujero quedaría donde nació.
Destronando los cercos de sus presas, creo haberlo visto. No es certeza alguna dada mi parcial capacidad visual, pero ese agujero ha estado ahí, sobre el terreno. No sé si podría haber llegado en un intento a éste, pero lo hice. Y ante sí arroje unas maderas. Pero los residuos no cayeron adentro porque justo en el mismo instante, desaparece el orificio. Es que cae y cae, así lo veo; cae desde la superficie hacia lo profundo cada vez con mayor velocidad. Y las maderas sobre el terreno quedan, sobre la arena, entre los escombros.
Nada tiene para sí un motivo idéntico; se atenta contra lo irascible con un poco de vileza. Y creo, supongo, que tal vez deba conocer un porqué antes de arrojarme adentro. Y mientras me retiro caminando, veo otros hoyos desapareciendo.
Y comprendo: los vacios están venciendo. Y todo correlato de síntomas se irá alejando mientras tema volver sobre el terreno ya abandonado.

Uniformes


Están los tuyos, están los de él.
Están los de ellos lavándose como si fuera un deterioro la sal.
Las prendas están en choque, se juntaron y separaron:
hay un nido de alambres preparando su final.

09/05/13

La boca


Si cae desde mi mano, lo absorbo.
Sé de repentinas fugas mientras los arroyos de las voces varían.
Pero si cae de mi mano, lo absorbo,
y lo ingiero, lo engullo,
como el pastizal elegido para derramarme caído.

Brazos rotos


Tiraba hacia atrás mientras la soga empujaba hacia adelante. Esa tirantez solía arrastrarlo y quebrarle algunos huesos, pero él se negaba a irse.
La soga tiraba de sus brazos, y a veces lo impulsaba muy fuertemente, tanto que los rompía, los quebraba. Es que ese peregrino no podía quedarse ahí, no debía. Tanto su historia como su presente lo corroboraban riesgoso para convivir en el pueblo; pero nadie, ninguno había notado su perspicacia de querer quedarse donde estaba por el hecho de que había estado trabajando.
No tenía una ocupación estable, si bien se podía cuidar la cabaña donde vivía. Y así lo hizo hasta que el resto percibía miedo en su mirada, rasguños en sus tactos y encono en su caminar.
Tira la soga hasta sacarle un brazo. Algunos se retraen y ponen otra soga. El hombre cae y con su cabeza logra arrojar un tonel de nafta con el cual el poblado se encendería fuego. Pero la mecha, el conducto de fuego, ese sí, ese lo prendió con sus botas.

02/05/13

Punzón


Es de punta, de mango;
es inabarcable su filo
y grande su repercusión.
Yo digo no al mango, no al filo,
digo no a un punzón vivo.

Bomba de agujas


Una bomba era urgida, una explosión de sus agujas detonando el azar. Era una, una sola bomba para que las tierras se expandiesen hacia donde quisieran. Y el elemento se construyó.
Habían agujas grandes, otras chicas, y sin embargo todas eran útiles. Ante los deseos de los constructores, todo nimio parentesco servía. A veces, clavos se inmiscuían adentro del proyectil, otras, cortafierros, y todo era útil para la gran explosión destacada siendo azarosa. Es que habían ovillos adelante cuando la bomba detonara, y los ingredientes de tal armamento irían a utilizar los hilos para construir lo que les viniese en gana. Iba a ser una prueba para dilucidar qué hacía el azar por sí solo, la detonación, y su consiguiente expansión de agujas a velocidades extremas yendo y viniendo construyéndose en los espacios de telares concluyentes. Y se irían y vendrían: constatarían qué sería un caos.
Pero la explosión es tal que deshace las agujas, las carcome y derrite. Y es así que los ovillos quedan intactos aunque alejados distantemente por los vientos azarosos con su orden imprevisto.